Empleada hotel follando me cobré lo que me debía
La empleada del hotel que me había estado mirando con esos ojos de puta desde que llegué al fin se rindió a mis pies. Mász, esa zorra de culo grande, no aguantó ni cinco minutos antes de que le metiera la mano por debajo del uniforme para apretarle ese culo que tanto presumía. Le dije que si quería vengarse de su novio, que lo hiciera con mi polla, y la muy puta se arrodilló ahí mismo en el pasillo. Se la chupó como si le debiera la vida, con esos labios gruesos envolviendo mi verga hasta hacerme gemir. La empujé contra la pared y le levanté la falda, ese culo redondo y firme pidiendo a gritos que lo azotara. En más de diez minutos de escena, no hubo un segundo en que esa perra no estuviera gimiendo como una loca, cada vez que le metía la polla a fondo en ese coño mojado. La puse a cuatro patas y le di hasta que el sudor le corría por la espalda, sus tetas rebotando con cada embestida. Cuando me corrí, le escupí en la cara y le dije: 'Ahora ve y dile a tu novio que esto es lo que se pierde'.