Emily Willis muestra su culito pequeño y bien apretado
La habitación está bañada en luz tenue, con el aire cargado de perfume dulce y el sonido de la música de fondo. Te acercas a la cama y ahí está ella, Emily Willis, con su cuerpo menudo y ese culo redondo que te vuelve loco. Lleva un tanga negro que apenas cubre su coñito mojado, y cada vez que se mueve, las nalgas se tensan de una forma que te hace perder la cabeza. Sabes que lleva horas provocándote, mandándote fotos en ropa interior, rozándose contra ti sin dejarte tocarla. Ahora, por fin, la agarras por la cintura y la tiras sobre el colchón, sintiendo cómo su piel suave se estremece bajo tus manos. Le arrancas el tanga de un tirón y hundes la cara entre sus piernas, chupando su clítoris hinchado mientras ella grita y se retuerce. Sus uñas se clavan en tu espalda cuando metes dos dedos dentro de su concha caliente, moviéndolos en círculos hasta que empapa la cama. No aguanta más y te subes encima, clavándosela de una estocada que la hace gemir como una loca. Sientes cómo su coño apretado te aprieta la polla mientras la embistes sin piedad, escuchando el sonido de carne chocando contra carne. Ella te mira con los ojos vidriosos, mordiéndose el labio mientras te pide que le llenes el culo. No te haces rogar y, después de lubricarla bien, le metes el dedo hasta el fondo mientras la follas. Cada vez que te hundes en su agujero virgen, ella grita más fuerte, y cuando por fin te corres dentro de su culo, la sientes temblar alrededor de tu verga. Sabes que la próxima vez será aún más salvaje, porque esta puta no se cansa de provocarte.