Ella se masturba con juguetes frente a la ventana
Era una tarde calurosa cuando ella se quitó la ropa frente a la ventana abierta, sabiendo que alguien podía verla. Sus dedos resbalan por su coño mojado mientras se arquea, los pezones duros como piedras. Con una mano, agarra el vibrador de silicona y lo presiona contra su clítoris, gimiendo bajo. La otra mano aprieta sus tetas, pellizcando los pezones hasta que duele, imaginando ojos curiosos observando. El juguete entra y sale de su coño apretado, cada embestida más fuerte, hasta que lo siente vibrar contra su punto G. Ella se muerde el labio, conteniendo los gemidos, mientras el placer la recorre como un rayo. Las piernas le tiemblan cuando el orgasmo la golpea, los músculos de su culo se contraen alrededor del juguete. Piensa en cómo la excitó provocarlos, en cómo ahora la ven correrse sin poder tocarla.