El femboy acepta el reto sexual y lo deja sin aliento
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de la pantalla del juego, proyectando sombras que bailaban sobre las paredes mientras los dedos del femboy se deslizaban por el teclado con movimientos precisos. Él la retó con una sonrisa pícara, asegurando que no podría resistirse a sus caricias, pero ella, con los ojos brillantes de desafío, le respondió que sería él quien terminaría rogando. La tensión se cortaba con cuchillo cuando ella se acercó, sus labios rozando su oreja mientras susurraba promesas obscenas. Sus manos, pequeñas pero decididas, se posaron sobre su polla ya dura, apretándola con fuerza mientras él gemía, sus caderas empujando hacia adelante sin control. Ella lo miró con complicidad, bajando lentamente hasta quedar de rodillas, su boca abierta y lista para recibirlo. La lengua jugaba con el glande, saboreando cada gota de líquido preseminal antes de tragárselo entero de golpe, haciendo que él arqueara la espalda. Sus dedos se enredaban en su cabello, tirando con desesperación mientras ella lo chupaba con ritmo, sus labios sellados alrededor del tronco, succionando con fuerza. Él intentó mantener el control, pero cada vez que ella profundizaba, sus gemidos se volvían más agudos, sus muslos temblando. De pronto, ella se detuvo, dejando su polla brillante de saliva, y se levantó con una sonrisa triunfal. '¿Ya te rindes?', preguntó, mientras se quitaba la ropa lentamente, dejando al descubierto sus pechos firmes y su coño ya mojado. Él, sin poder resistirse, la empujó contra la pared, levantando una de sus piernas y penetrándola de una estocada, haciendo que ella gritara de placer. Sus caderas chocaban con fuerza, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que ella, con la voz entrecortada, le susurró: '¿Ves? Sabía que no podrías aguantar'.