Chica gato se corre en sauna con polla brutal
La gatita entró a la sauna con esa mirada curiosa que le ponía los pelos de punta a cualquiera, pero cuando se quitó el albornoz y dejó ver ese cuerpazo lleno de curvas suaves se le secó la boca al tipo que estaba dentro. Él no pudo resistirse y la agarró de la cintura para pegarle el pecho contra el banco de madera mientras le susurraba al oído lo putita que se veía con ese coño ya empapado. Ella gimió cuando sintió la verga enorme rozándole el muslo y sin pensarlo dos veces se agachó para empezar a chupársela como una loca, con la lengua dando vueltas alrededor del glande mientras sus manos le apretaban las pelotas con fuerza. Él le clavó los dedos en las caderas y la levantó a cuatro patas sobre el banco mojado, el vapor de la sauna haciendo que cada embestida resonara con un sonido húmedo y obsceno mientras le empotraba la polla hasta el fondo. La gatita no paraba de gritar cada vez que la llenaba por completo, sus gemidos mezclados con el chapoteo de sus muslos llenos de sudor pegajoso. El tipo le agarró del pelo y le obligó a arquear la espalda mientras le metía la verga sin piedad, el culo de ella temblando con cada embestida profunda que le llegaba hasta las entrañas. Cuando sintió que ella se corría con espasmos violentos agarrándose del banco con uñas que se le clavaban en la madera, él no pudo aguantar más y se descargó dentro con un gruñido animal, llenándole el coño de leche caliente que se le escurría por los muslos mientras la gatita seguía temblando de placer. El vapor los envolvió a los dos, sudor y semen mezclándose en el aire mientras ella se dejaba caer sobre el banco, exhausta pero con una sonrisa pícara en los labios, sabiendo que esa no sería la última vez que se vieran en la sauna.