Ashlee Rose muestra su culo perfecto en un bodysuit ajustado
Esa tarde en el apartamento, Ashlee Rose no puede dejar de mirarle mientras se ajusta el bodysuit negro que le marca cada curva de su cuerpo. Llevan días coqueteando con miradas robadas y roces "accidentales", pero hoy la tensión es insoportable. Ella se inclina para recoger algo del suelo, y él aprovecha para agarrarle el culo redondo, apretándolo con fuerza mientras ella suelta un gemido ahogado. La tela fina del bodysuit no es barrera para sentir cómo su polla se endurece contra su muslo. Ashlee se gira, le empuja contra la pared y le baja los pantalones de un tirón, liberando su verga ya goteando. Se arrodilla y se la mete entera en la boca, chupando con avidez mientras sus manos le aprietan las nalgas. Él la levanta de golpe, la sienta sobre la mesa y le arranca el bodysuit, dejando al descubierto sus tetas perfectas y su coño ya mojado. La penetra de una estocada, llenándola hasta hacerle tocar el cuello del útero, mientras ella grita y se agarra a sus hombros. Cada embestida hace temblar la mesa, sus gemidos se mezclan con el sonido de la carne chocando. Él la voltea, la pone a cuatro patas y le entra por detrás, agarrándole las caderas con fuerza mientras la embiste sin piedad. Ashlee grita más fuerte, su coño se contrae alrededor de su polla, y él no aguanta más: se corre dentro de ella, llenándola hasta rebosar. Ella se queda temblando, pero él ya le susurra al oído: 'Esto no ha terminado, puta'.