Vira Gold me desafió a follarla hasta que suplicara
Estaba masturbándome cuando Vira Gold, la vecina de culo redondo, se asomó por la ventana y me pilló con la polla en la mano. En vez de escandalizarse, se rio y me dijo que si creía poder aguantar lo que ella me iba a dar. Sin pensarlo, la invité a entrar y en segundos estaba arrodillada chupándome la verga mientras sus tetas rebotaban contra mi abdomen. Le di la vuelta, le bajé el tanga y le metí los dedos en el coño mojado antes de empotrarla de rodillas contra el sofá. Cada vez que la penetraba hasta las pelotas, ella gritaba y me pedía más, pero yo no iba a ceder tan fácil. Le agarraba las caderas para controlarle el ritmo y le susurraba que si quería correrse, tendría que rogarme. Sus gemidos se volvieron más desesperados cuando le di la vuelta y la puse a cuatro patas, embistiendo su culo perfecto mientras le apretaba los pezones. En más de 10 minutos de escena, la hice gemir como nunca, hasta que al final no aguantó más y me suplicó que le llenara el coño de leche. Con una última estocada, me corrí dentro de ella mientras sus paredes vaginales se contraían alrededor de mi polla. Cuando me saqué, Vira Gold me miró con una sonrisa pícara y me dijo: 'La próxima vez, veremos quién suplica primero'