La ama dominante domina al sumiso con su polla de plátano
Te voy a contar cómo Justine me convirtió en su juguete personal durante más de 23 minutos de escena. Llevaba días mirándome con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere, rozando su cuerpo contra el mío cada vez que pasaba, hasta que ya no pude soportarlo más. Un día, me ató con sus cadenas de cuero y me obligó a arrodillarme frente a su coño depilado, chupando cada gota de su humedad mientras me escupía en la boca. Su polla de plátano era enorme, y la hundió en mi culo sin piedad, gimiendo como una perra en celo cada vez que me embestía hasta las pelotas. La sensación de sus uñas clavándose en mi espalda mientras me montaba como una diosa me volvió loco, y cuando por fin me dejó correrme, fue con un chorro tan fuerte que le manchó toda la piel. Al final, solo pudo decirme: '¿Ves lo que te perdiste todo este tiempo, perrito?'