Remy Rune reta a su hijastro a una follada que no olvidará
Leo Valentino no esperaba que Remy Rune, su madrastra de curvas perfectas, le lanzara un desafío tan descarado. Ella se pasea por la casa en tanga, balanceando ese culo redondo y firme que lo vuelve loco, mientras él intenta concentrarse en cualquier cosa menos en el calor que le sube por el cuerpo. Pero Remy no se conforma con provocarlo: se arrodilla frente a él, agarra su polla dura y la chupa con una sonrisa pícara, retándolo a ver si puede aguantar sin correrse. Él la empuja contra la pared, le arranca el tanga de un tirón y le mete los dedos en el coño mojado, sintiendo cómo ella gime y se retuerce bajo su toque. La levanta en brazos y la empotra contra el sofá, hundiendo su verga hasta las pelotas mientras ella le clava las uñas en la espalda, gritando que no puede con tanto placer. Él la voltea de golpe, la pone a cuatro patas y le entra por atrás, embistiendo con fuerza hasta que el sonido de sus caderas chocando llena la habitación. Remy le suplica que no pare, que la llene entera, y él acelera el ritmo, sintiendo cómo su polla palpita dentro de ella. Cuando por fin se corre, llenándola hasta el fondo, Remy se queda temblando, pensando que nunca había sentido algo tan intenso, y que esto solo es el principio.