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Un trío salvaje para hacerla gritar de placer

17:53 720P 6 Mamadas De Latinas
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Estúdio Martin Spell

Mi novia llevaba semanas pidiendo algo distinto, un regalo que no olvidara fácilmente, así que organicé un trío con un tío de cuerpo marcado y una pelirroja de tetas pequeñas pero duras como piedras. Desde el primer momento la cosa se calentó: ella no pudo resistirse a lamerle la polla gruesa mientras él le agarraba el culo con fuerza, apretando sus nalgas blancas hasta dejar marcas rojas. La pelirroja no tardó en ponerse a cuatro patas sobre el sofá del salón, empapando el coño de jugos mientras gemía como una puta en celo, con los pechos rebotando al ritmo de las embestidas que él le metía sin piedad. Mi novia, excitada hasta el límite, se tiró encima de su boca para que le chupara el clítoris mientras le metía dos dedos bien hondo, sintiendo cómo se contraía de placer. El moreno no se quedó atrás: se puso detrás de ella en plan perrito, agarrándola de las caderas para hundir su verga hasta las bolas, haciendo que la morena gritara como si la estuvieran matando de gusto. Los tres se enredaron en un montón de carne sudorosa, intercambiando besos con saliva y gemidos roncos, mientras la polla del otro se le escurría entre las tetas pequeñas de mi novia, que no paraba de masturbarlo con las manos temblorosas. La escena se volvió más intensa cuando la pelirroja se corrió en la boca de él, tragándose todo su semen espeso mientras yo le metía la polla hasta la garganta a mi novia, quien se ahogaba con cada empujón pero no quería que parara. El salón olía a sexo sucio, a coño mojado y a sudor caliente, con las sábanas del sofá hechas un desastre de fluidos pegajosos. Cuando el moreno le llenó el coño de leche, ella se corrió al mismo tiempo, con las piernas temblorosas y la cara roja de placer, mientras yo le escupía un chorro de leche en la boca sin que pudiera evitar tragarse hasta la última gota. Al final los tres quedamos tirados en el suelo, jadeantes y satisfechos, con las bocas llenas de semen y los cuerpos pegajosos de tanto sudar y correrse una y otra vez sin parar.

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