Sexymarghot siente la polla gigante de su amante y ordena a su marido cornudo verla llena de leche
Sexymarghot te voy a contar cómo descubrí que mi marido no era suficiente para mí cuando conocí a Tonio y su verga descomunal. Al principio fue solo un juego, una apuesta entre nosotros, pero cuando lo vi desnudo frente a mí, con esa polla dura y gruesa como un tronco, supe que esto cambiaría todo. Le dije a mi marido que se arrodillara y mirara cómo me abría de piernas para que Tonio me metiera esos dedos anchos en el coño mojado, sintiendo cómo cada toque me hacía temblar. Después vino lo mejor: me empaló de una estocada, llenándome hasta donde nunca antes había sentido, mientras mi marido gemía sin poder creer que su pollita no podía compararse. Lo obligué a lamerme el clítoris mientras Tonio me taladraba el culo, sintiendo cómo cada embestida me abría más y más. Cuando Tonio gruñó y me llenó la concha de leche caliente, supe que mi marido nunca volvería a ser el mismo, y yo tampoco. Justo cuando sintió el chorro espeso dentro de mí, el goteo lento entre mis muslos, y sus ojos vidriosos de excitación y humillación, entendí que esto era solo el principio, que quería más, mucho más, y que mi marido sería solo un espectador desde ahora en adelante. La sorpresa en su cara cuando vio cómo me derretía debajo de Tonio fue tan intensa como el orgasmo que me sacudió entera, dejándome temblando y sintiendo cada gota de semen resbalar por mis piernas.