Rome Major domina el grupo con su polla gigante entre cuatro putas calientes
Esa verga negra no paraba de crecer, y yo, Amanda Panda, ya no podía apartar los ojos de Rome Major mientras Santana Red se arrodillaba a su lado, lamiéndosela como si fuera un helado. Sabía que esto estaba mal, que no debería estar aquí, pero cada vez que ese mastodonte me embestía, olvidaba toda la culpa. Sus manos me apretaban las tetas mientras yo le chupaba la punta, sintiendo cómo me llenaba la boca de saliva, pero Rome no me dejaba decir ni pío, empujando hasta que mis labios rozaban su pelvis. Santana ya gimoteaba con los dedos dentro de su coño, empapados, mientras Rome me volteaba y me empalaba contra el sofá, clavándome esa tranca como si quisiera partirme en dos. Mi culo ardía, mi coño chorreaba, y cuando Rome se corrió dentro de mí, gruñendo 'puta, esto es lo que querías', entendí que no había vuelta atrás. En más de 10 minutos de escena, supimos exactamente lo que éramos: un grupo de perras hambrientas que no podían dejar esa polla en paz.