Ross Shop se clava un dildo enorme hasta gemir de placer
Ross Shop llegó sudada del trabajo, con las bragas ya mojadas de solo pensar en lo que te voy a contar. ¿Te gustaría estar en su lugar? Se quitó la ropa de una vez, dejando al descubierto ese culo redondo y perfecto para ser penetrado. Entre sus piernas, un dildo monstruoso la esperaba, y sin pensarlo dos veces, lo lubricó bien antes de sentarse encima. Al principio, solo lo introdujo un poco, pero luego, de una estocada, lo hundió hasta que las caderas chocaron contra su carne. Sus gemidos llenaron la habitación mientras movía las caderas en círculos, sintiendo cómo el juguete rozaba cada rincón de su coño. De pronto, descubrió que el dildo tenía un vibrador extra en la base, y al activarlo, su clítoris empezó a palpitar de placer. No pudo creer lo intenso que era, y en más de 10 minutos de escena, se corrió tres veces, dejando el sofá empapado. Al terminar, Ross Shop se quedó mirando el dildo, sorprendida de lo mucho que lo había disfrutado, y tú, ¿qué harías en su lugar?