Anya se masturba con vibrador hasta empaparse de placer
—'No aguanto más, necesito correrme ya'— susurró Anya mientras se miraba en el espejo, las piernas temblando de anticipación. Llevaba días imaginando este momento, cada roce accidental con sus medias de seda, cada mirada robada a su propia silueta, había sido una tortura deliciosa. Ahora, por fin, podía dejar que el deseo la consumiera. Se quitó las bragas con urgencia, el coño ya mojado antes de siquiera tocarse, y se dejó caer en la cama, las medias aún puestas, como un recordatorio de lo prohibido. Agarró el vibrador con manos temblorosas, sintiendo cómo el motor zumbaba contra su palma antes de acercarlo a su entrepierna. Lo deslizó por sus labios hinchados, gimiendo al contacto, y luego lo presionó contra su clítoris, las vibraciones enviando oleadas de placer por todo su cuerpo. Sus dedos se unieron a la fiesta, penetrándola con movimientos rápidos mientras el juguete trabajaba su punto más sensible. Las sábanas se enredaron entre sus piernas, el sudor perlaba su piel, y sus gemidos se volvieron más fuertes, más urgentes. Cada estocada del vibrador la acercaba al borde, hasta que finalmente, con un grito ahogado, su cuerpo se tensó y el orgasmo la atravesó como un relámpago. Sus muslos temblaron, su coño se contrajo alrededor de sus dedos, y el vibrador siguió vibrando contra su clítoris sensible, extendiendo el placer hasta que no pudo más. Se quedó allí, jadeando, el vibrador aún dentro de ella, sintiendo cómo el líquido caliente se derramaba entre sus piernas, prueba de lo intenso que había sido todo.