La rubia apuesta que la harás correrte con solo un vibrador y un consolador
La ves ahí, con sus piernas de medias de red, retándote con esa mirada de voy a disfrutar más que tú. Te gusta cómo se acaricia los pechos pequeños pero firmes, jugando con sus pezones rosados mientras te desafía a que la hagas mojar con solo dos juguetes. La agarras de las caderas, sintiendo cómo su piel suave se eriza cuando le acercas el vibrador a su coñito depilado. Ella se ríe, pero tú sabes que en unos minutos estará gimiendo sin control. Le metes el consolador de golpe, sintiendo cómo su carne caliente se aprieta alrededor, y ella arquea la espalda, mordiéndose el labio. Te reta a que la hagas venir antes de que ella te lo pida, pero cuando la penetras con el juguete mientras le chupas los pezones, ya está jadeando, su cara bonita contraída de placer. Sus muslos se tensan, su trasero se levanta y sus uñas se clavan en tu piel, pero no pide piedad. En más de 15 minutos, la ves correrse una y otra vez, su jugo resbalando por tus dedos. Mañana te apostará a algo aún más sucio, y esta vez no podrás ganar.