Raina Rae brilla bajo luces de neon en una follada salvaje
Las luces de neón parpadeaban sobre la piel sudorosa de Raina mientras su cuerpo se arqueaba bajo las manos de Brian Omally. Todo parecía prohibido, esos gemidos ahogados en la almohada, el modo en que su coño se humedecía cada vez que él le susurraba obscenidades al oído. Sabía que esto estaba mal, que no deberían estar haciendo el amor así, con tanta urgencia, pero no podía parar. Sus tetas rebotaban violentamente mientras cabalgaba la polla de Brian, sintiendo cómo cada embestida la llenaba entera, hasta que el placer le ardía en la garganta. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo se corre entre sus tetas perfectas después de diez minutos de follarla sin piedad? Raina Rae se aferraba a las sábanas, las uñas marcadas en su espalda, mientras él le agarraba las caderas para embestirla más fuerte, más rápido, hasta que el orgasmo la hizo gritar. Las gotas de sudor caían entre sus senos, sus pezones duros como rocas, y justamente cuando creía que no podía más, Brian Omally la volteó para empotrársela por detrás, sintiendo su verga gruesa rozarle el cuello del útero. El placer era demasiado, una mezcla de culpa y lujuria que la volvía loca. No importaba lo mojada que estuviera, no importaba que sus gritos resonaran en la habitación, solo quería más, más duro, más salvaje. Las luces de neón seguían titilando mientras ella se corría una y otra vez, su cuerpo temblando bajo el de él, justo antes de que él se vaciara dentro de su boca, caliente y grueso, mientras ella lo tragaba todo sin dejar ni una gota. Pero entonces, justo cuando creías que todo iba a terminar, él la volteó otra vez, esta vez para sentarse sobre su cara, ahogándose en su coño húmedo, sintiendo sus labios rosados chupando cada gota de su propio jugo. Era demasiado, demasiado intenso, demasiado prohibido, y justo cuando ibas a preguntarte cómo podrían seguir así, Raina Rae se corrió otra vez, gritando su nombre mientras él le llenaba la boca con su corrida espesa, y entonces...