Puta rubia chupando se traga el semen de un desconocido
El perfume barato de su lencería de red se mezclaba con el sudor cuando por fin me atreví a tocarla. Lina Mila, esa rubia de culo enorme que me había estado provocando desde que llegó al edificio, me miró con esos ojos verdes mientras se mordía el labio. ¿Te gustaría estar en mi lugar, sintiendo cómo se le endurecen los pezones bajo ese corsé de malla? La tensión era insoportable después de días de miradas robadas en el ascensor, de rozar su culo al pasar, de fingir que no notaba cómo se le mojaba el coño cada vez que me veía. Esa noche, por fin, me invitó a su apartamento con la excusa de un masaje. Pero apenas crucé la puerta, ya estaba de rodillas, desabrochándome el pantalón con esa sonrisa de puta que sabe lo que quiere. La lengua de Lina Mila es una experta, te lo digo yo, envolviendo la polla hasta las pelotas mientras gemía como una gata en celo. Cuando la empujé contra el colchón, su culo rebotó como gelatina, perfecto para agarrarlo y empotrarla a fondo. El sonido de sus tetas naturales chocando contra mi pecho mientras la follaba en misionero era música para mis oídos. ¿Sabes lo que es sentir cómo una zorra se corre en tu polla sin condón, apretando ese coño jugoso como si no quisiera soltarte nunca? Al final, me obligó a correrme en su boca, tragándose cada gota con esa mirada de satisfacción que solo una puta rubia como ella puede poner. 'Ahora dime que no valió la pena esperar', susurró mientras se limpiaba los labios con el dedo.