Professor Ricki me destrozó el culo sin condón en la academia
El sudor de su espalda me quemaba la piel mientras me agarraba las tetas con fuerza, sus dedos marcando mi carne como si fueran a dejar huellas permanentes. Sabía que esto estaba mal, que mi marido nunca lo aprobaría, pero el calor de su polla entrando sin protección me hizo gemir más fuerte de lo que quería. Professor Ricki me empotró contra la pared de los vestidores, sus embestidas tan brutales que cada vez que me penetraba hasta las pelotas, sentía que el aire se me escapaba de los pulmones. Mi coño estaba tan mojado que sus bolas resbalaban contra mi piel, y cuando me dio la vuelta para tomarme por detrás, el sonido de su carne golpeando mi culo resonó en todo el gimnasio vacío. Me mordí el labio para no gritar, pero el placer era demasiado intenso, y cuando me corrió dentro, sentí su leche caliente llenándome entera de golpe. Ahora cada vez que me mira en la academia, sé que está imaginando lo mismo, y la próxima vez no habrá paredes que nos escondan.