Profe de sexo le enseña a follar a su joven alumna
La rubia de tetas naturales no podía creer que su 'profe' de sexo fuera su propio padrastro, pero cuando él le agarró el culo bien prieto entre sus manos anchas y le sopló en el oído 'vamos a ver qué tan mojada estás', la morra se le puso la piel de gallina y el coño le ardía como brasas. Él le desabrochó la blusa dejando al descubierto unos pechos redondos y firmes que le cabían perfecto en la boca, y mientras le chupaba los pezones duros como piedras, ella gimió agarrao a su pelo con fuerza, sintiendo cómo la polla gruesa le rozaba el muslo hasta quedar bien dura contra su piel. Él la empujó contra la pared del salón, le bajó el short ajustado y le metió dos dedos en el coño empapado, arrancándole un jadeo que le recorrió todo el cuerpo mientras le susurra 'tranquila, pequeña, esto es solo el calentamiento'. La joven no pudo resistirse cuando él le levantó una pierna y alineó su verga palpitante con la entrada de su coño estrecho, empujando con un gemido gutural que le hizo arquear la espalda mientras los pechos le rebotaban al ritmo de cada embestida salvaje. Ella se dejó llevar por completo, mordiéndole el hombro para no gritar cuando él la empotró contra el sofá, metiéndole la polla hasta el fondo y llenándola de leche caliente en una corrida que la dejó temblando, con las piernas flojas y el coño goteando por todos lados. Después del polvo, ella se quedó ahí tirada, con el maquillaje corrido y la respiración entrecortada, mientras él le limpiaba el semen que le escurría por el muslo con la lengua, dejándola sin aliento otra vez antes de darle un cachetito en el culo y susurrarle 'buena alumna' con una sonrisa de pillo.