Pies sucios de pelirroja se masturban con la polla
La pelirroja de tetas naturales se arrodilló sobre el lavabo del baño y dejó caer sus piececitos mojados de sudor sobre los azulejos fríos mientras se lamía los labios con una sonrisa pícara... Él no pudo resistirse ni un segundo más: se acercó por detrás, le levantó el coño empapado con una mano y le frotó la polla dura contra el culo palpitante. Ella gimió fuerte al sentir el glande rozando su entrada, se agachó más para que sus pezones rosados rozaran el espejo empañado y le ordenó con voz ronca: 'empotrame hasta el fondo, cabrón'. Él obedeció sin dudar, clavándosela de golpe hasta las pelotas mientras le agarraba los muslos temblorosos y le ordeñaba las tetas duras con los dedos. Ella se retorció de placer, sintiendo cómo su coño se abría para recibir cada embestida brutal, cada vez más mojada mientras él le chupaba el cuello sudoroso y le mordisqueaba las uñas pintadas de rosa. La pelirroja no paró de gemir, pidiendo más y más, hasta que él la levantó del lavabo y la empujó contra la pared, follándosela de pie con las piernas alrededor de su cintura mientras sus dedos se hundían en el culo prieto. El sonido de sus cuerpos chocando resonó en el baño, mezclado con los chorros de agua tibia que caían del grifo abierto y los gemidos ahogados que salían de su garganta cuando él le clavó la polla hasta el fondo y se corrió dentro de ella con un gruñido animal, dejando su coño goteando leche espesa por los muslos. Ella se quedó jadeando, con los pezones duros y la piel enrojecida, sus piececitos aún temblorosos de placer mientras él le susurraba al oído: 'ahora tus pies también merecen un premio' antes de agacharse y empezar a lamerle los dedos uno por uno hasta dejarla completamente satisfecha.