Nala Brooks reta a Lucas Frost a ver si aguanta su polla
Nala Brooks no pierde el tiempo cuando ve a Lucas Frost: se acerca con esa melena roja que enciende a cualquiera y las tetas grandes que rebotan con cada paso. Le susurra algo al oído, algo que suena a desafío, y él no puede evitar mirarla de arriba abajo, imaginando ya cómo será meterle esa verga hasta las pelotas. Ella se quita la ropa con movimientos lentos, dejando que él disfrute cada centímetro de su cuerpo, desde los pezones duros hasta el coño ya mojado de anticipación. Cuando se arrodilla frente a él, Lucas no puede evitar gemir al sentir su boca caliente envolviéndolo, chupando con fuerza mientras sus manos agarran sus nalgas para empujarlo más adentro. Pero Nala no se queda atrás: lo empuja contra la pared y se monta sobre él, cabalgándolo con furia mientras sus tetas rebotan frente a su cara. Lucas la agarra por la cintura, embistiéndola con fuerza, pero ella lo desafía a ir más duro, a hacerla gritar más fuerte. Él acepta el reto y la voltea, empotrándola contra el suelo mientras su polla entra y sale de su coño como un martillo, haciendo que sus gemidos llenen la habitación. Nala clava las uñas en su espalda, pidiéndole más, pero Lucas ya no puede contenerse: se corre dentro de ella con un gruñido, llenándola hasta que sus caderas chocan contra las de él, y ella se queda temblando, satisfecha pero todavía con esa sonrisa de quien sabe que ganó la apuesta.