Molly Little se vuelve loca en cosplay de Mad Max
El olor a gasolina y cuero quemado flotaba en el aire cuando Molly Little, con su cuerpo delgado y su pelo rubio despeinado, se acercó a Jay Romero, rozando su polla con el muslo mientras se reía. Llevaba horas provocándolo: fotos en ropa interior ajustada, mensajes con emojis de fuego, y ahora ese cosplay de Mad Max que apenas le cubría el culo. Jay ya no aguantó más y la empujó contra la pared, arrancándole el top para chuparle los pechos pequeños pero duros. Molly gimió fuerte, mordiéndose el labio mientras él le bajaba los pantalones de cuero, dejando al descubierto su coño mojado y rosado. Se arrodilló para chupársela con ganas, tragando hasta que la punta le rozó la garganta, y Jay le agarró la cabeza con fuerza, sintiendo cómo su polla se hundía en esa boca caliente. Cuando ya no pudo más, la levantó y la empotró contra la pared, metiéndosela de una estocada hasta que las caderas chocaron. Molly gritó, clavándole las uñas en la espalda mientras él la embestía sin piedad, sintiendo cómo su coño apretado lo apretaba como un puño. Se corrió dentro de ella, llenándola hasta que el semen le goteó por los muslos, y Molly se dejó caer al suelo, jadeando, con los labios hinchados y el maquillaje corrido. A sus pies, el top de cuero quedó hecho un ovillo, manchado de sudor y saliva.