Miku Ohashi disfrutando su concha bien follada con medias de nylon
La habitación está iluminada con luces tenues, las cortinas medio cerradas para que nadie vea lo que va a pasar, pero hoy no hay nadie más que Daisuke y yo, y mi coño ya está mojado antes de que él siquiera me toque. A veces no entiendo cómo mi cuerpo reacciona así, pero en cuanto lo vi con esa polla dura entre las piernas, empecé a sentir calor entre las piernas. Lo que no esperaba era que él tuviera ese tamaño, mucho más grande de lo que imaginaba, y cuando lo vi acercarse con esa sonrisa de puto, supe que esta vez me iba a romper de verdad. Me tiré boca abajo en la cama, con las medias de nylon resbalando contra las sábanas, y sentí sus manos agarran mi culo antes de que su lengua se hundiera en mi concha. Gemí fuerte, arqueando la espalda, porque nunca me habían lamido así, como si quisiera chuparme hasta dejarme temblando. Cuando finalmente me penetró, fue de una estocada, tan profundo que creí que me iba a partir en dos, y empecé a gritar mientras sus embestidas me levantaban la cabeza de la almohada. Cada vez que se clavaba hasta las pelotas, mis muslos temblaban y mi coño se apretaba alrededor de su verga, como si no quisiera soltarlo nunca. No sé cómo, pero en menos de 12 minutos de escena ya estaba al borde del orgasmo, con mi jugo escurriéndose por mis muslos mientras él me agarraba del pelo y me empotraba con más fuerza. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación, y cuando sentí que su polla se ponía más gruesa, supe que iba a reventar dentro de mí. Justo cuando creí que no podía aguantar más, él se corrió con un gemido ronco, y yo exploté con un orgasmo que me dejó sin aliento, con mi concha palpitando alrededor de su verga mientras él se derramaba entero dentro de mí.