Mana desafía a su cuñado en un polvo de venganza
La habitación estaba en penumbra, con la luz de la calle filtrándose entre las cortinas, iluminando apenas el cuerpo sudoroso de Wteli. Yo me reía por dentro mientras me ajustaba el vestido ajustado, sabiendo que él no podía resistirse a mi culo perfecto. Le lancé un desafío: '¿Crees que puedes manejarme?'. Sabía que era un error, pero su polla ya estaba dura antes de que terminara la frase. Me arrodillé frente a él, chupando con fuerza hasta que sus gemidos llenaron el aire. Cuando me empotró contra la pared, sus manos apretando mis tetas, le susurré: '¿Así o más fuerte?'. Sus embestidas eran brutales, pero yo arqueé la espalda para recibirlo hasta las pelotas, sintiendo cada centímetro de su verga dentro de mí. Me corrí gritando, pero él no se detuvo, exigiendo más. Al final, con mi coño mojado y temblando, solo pude decirle: '¿Satisfecho, o necesitas otra ronda?'.