Mamá cachonda se masturba en la ducha caliente
La mamá llevaba días con la piel erizada cada vez que el vapor de la ducha le rozaba los pezones duros como piedras. Se pasó las manos por el cuerpo enjabonado, sintiendo cómo el agua resbalaba entre sus tetas grandes y pesadas mientras se mordía el labio inferior. Primero se acarició los muslos, subiendo poco a poco hasta rozar su coño afeitado y reluciente de deseo, ya empapado por las gotas que le caían entre las piernas. Un gemido ronco escapó de su garganta cuando se metió dos dedos dentro, moviéndolos con fuerza mientras la espuma le resbalaba por el culo prieto y redondo. La presión en su entrepierna era insoportable, así que se apoyó contra las baldosas frías, separando más las piernas para que el chorro de agua le diera justo donde más lo necesitaba. Los espasmos le recorrían el vientre mientras se frotaba el clítoris hinchado, sintiendo cómo se le escapaban pequeños grititos de placer que rebotaban en las paredes del baño. No tardó en correrse con un orgasmo brutal, mojando por completo el suelo de la ducha mientras su cuerpo se sacudía sin control. Cuando por fin recuperó el aliento, se limpió las huellas de su corrida de los muslos y sonrió con picardía, sabiendo que pronto volvería a necesitar aliviarse así otra vez.