Maki Zenin disfrutando su coño mojado con una polla enorme
El cuarto está casi a oscuras, solo la luz tenue de la pantalla del computador ilumina mi cuerpo sudado mientras me retuerzo en la cama. Llevaba semanas imaginando este momento, cada vez que nuestros ojos se cruzaban en la academia, cada roce casual que me dejaba el coño palpitando. No podía más, así que en cuanto la puerta se cerró, me tiré sobre él sin pensarlo. Su polla ya estaba dura, gruesa, y cuando la sentí rozando mi entrada, gemí tan fuerte que me dolió la garganta. Me empalé de golpe, sintiendo cómo me abría hasta que sus caderas chocaron contra las mías. Moví las caderas desesperada, apretando sus nalgas para que me diera más fuerte, más profundo, hasta que los resortes de la cama empezaron a chirriar. Sus manos agarraban mis tetas con fuerza, pellizcando mis pezones mientras yo rebotaba sobre su verga como una loca. Cada embestida me hacía gritar, el sonido de mi coño mojado chocando contra su piel me ponía más caliente. Lo monté como si no hubiera mañana, sintiendo cómo su polla golpeaba justo donde más lo necesitaba. Cuando por fin se vino, fue tan fuerte que noté cada chorro dentro de mí, temblando mientras me llenaba sin parar. El calor me quemaba, las piernas me temblaban, pero no podía parar de gemir hasta que él...