Madrastra italiana fuma y se excita con sus tetas
La mamacita italiana no para de mover las tetas gordas mientras se lleva un pitillo a los labios pintados, el humo le escapa por la nariz con cada calada profunda que le pone más cachonda. Joder qué delicia ver cómo esos pezones duros se le marcan bajo la camisa transparente, el humo le nubla la mirada pero no le quita las ganas de que la empotren como merece. Él no se resiste y se le acerca por detrás, le agarra las tetas con ambas manos, los dedos se le hunden en esa carne blanda que no para de botar con cada movimiento. Ella gira la cabeza y le suelta un gemido ronco mientras le aprieta el culo contra la verga que ya le está haciendo bulto en el pantalón, el olor a tabaco mezclado con el sudor le vuelve loco al cabrón. Sin pensarlo dos veces, le baja los pantalones de un tirón y deja al aire ese coño depilado y brillante que ya está más que listo para recibirla, los labios hinchados y chorreando jugos que se le escapan por los muslos. Él se la clava de una sola embestida, los huevos le azotan el culo a ella con cada golpe seco que le hace gritar como puta en celo, los pezones le rebotan contra su pecho mientras el humo del cigarrillo que sigue entre sus dedos le cae sobre la cara desencajada. La mamá le pide más fuerte, le araña la espalda y le exige que le meta la polla hasta el fondo, que no pare hasta que se le corra dentro de esa concha mojada que no para de contraerse alrededor de su verga. Él obedece, le levanta una pierna y se la clava más profundo, los jugos de ella le resbalan por las pelotas mientras el cabrón no para de gruñirle al oído lo buena que está. Cuando siente que el orgasmo le sube por la espalda, ella se lo traga entero metiéndosele la polla hasta la garganta y tragándoselo como una zorra bien enseñada, los gemidos ahogados le salen por la nariz mientras él le llena la boca de leche espesa que le chorrea por las comisuras. La mamacita italiana se queda tirada en el sofá con las tetas al aire, el cigarrillo aún humeante entre los dedos, y un rictus de satisfacción le cruza la cara mientras se limpia los restos de corrida de la boca con el dorso de la mano.