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La princesa dorada y los soldados cachondos

1:06:19 720P 3 Milf
empotrada contra la paredmasaje con final calientecoño empapado y chorreanteprincesa dorada folladasoldados con pollas grandestetas y culos redondoscorrida intensa en el coñomamadas y lamidas salvajesnalgas apretadas y durasmilf con vestido ajustado
Estúdio Ntrkoz

La rubia de curvas explosivas llegó al cuartel con ese vestido ajustado que marcaba cada centímetro de su culo prieto y esas tetas que amenazaban con reventar la tela cada vez que respiraba profundo. Los soldados no podían ni pestañear cuando entró moviendo las caderas como si supiera que todos los ojos estaban clavados en su coño empapado y en el brillo de su tanga negro que se le hundía entre las nalgas redondas. Uno de ellos, el más alto con esa polla gruesa que le colgaba pesada bajo el uniforme, no aguantó más y se acercó arrastrando los pies, con la entrepierna a punto de reventar los botones del pantalón. Ella, sin decir ni pío, le agarró el cinturón y se lo arrancó de un tirón mientras le susurraba al oído que necesitaba que le metieran ese palo duro hasta el fondo. El otro soldado, más bajito pero con esas manos enormes y callosas, le levantó el vestido hasta la cintura y le clavó la cara entre sus muslos, lamiéndole el coño chorreante como si fuera un postre prohibido mientras ella le tiraba del pelo con fuerza y le ordenaba que no parara de chupar. La princesa jadeaba y gemía como una puta en celo, con los pezones duros como piedras y la espalda arqueada mientras el primero le embestía las tetas con la boca, mordisqueándole los pezones hasta hacerla gritar. Entre gemidos y gruñidos, los tres acabaron en el suelo, ella boca arriba con las piernas abiertas mostrando su raja brillante, el soldado más grande empotrándosela con fuerza mientras el otro le metía dos dedos en el culo y le susurraba que se corriera sobre su cara. La princesa no pudo aguantar más, se corrió con un grito ronco que le salió desde lo más hondo del pecho mientras le agarraba la cabeza al soldado y le obligaba a tragar toda su leche espesa que le brotaba a chorros del coño caliente. Cuando terminaron, ella se levantó con las piernas temblorosas, se limpió los labios con el dorso de la mano y les sonrió con esa mirada de puta satisfecha mientras se ponía el vestido manchado de semen y saliva.

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