Linet Slag se sube al bus a provocar a los viejos
La rubia de tetas enormes no llevaba sujetador y se sentó en la parte de atrás del autobús apretando los pechos contra el asiento con cada bache. Los viejos babosos del fondo ya le estaban comiendo con los ojos antes de que el chofer arrancara, pero ella solo sonrió y cruzó las piernas dejando ver que el tanga le quedaba empapado. Uno de esos abuelos con pañales en la cartera no pudo resistirse y le pasó la mano por el culo mientras fingía buscar el boleto, pero Linet no se quejó, al contrario, se arqueó un poco más y dejó que el viejo le sobara las nalgas duras mientras el autobús avanzaba a trompicones. Otro más, con las manos temblorosas, le apretó un pezón por encima de la blusa fina y ella jadeó fuerte, mordiéndose el labio inferior mientras los demás pasajeros hacían como que no veían nada. El viejo del fondo, el más descarado, le metió dos dedos por debajo de la falda corta y le tocó el coño empapado sin que nadie en el bus dijera nada, solo se escuchaban los gemidos ahogados de Linet mezclados con los gritos del chofer por el tráfico. Ella no se movió, solo abrió más las piernas y dejó que le metieran los dedos gruesos del viejo hasta que sintió que se le humedecieron los muslos, pero el auténtico espectáculo empezó cuando un tipo joven, con la polla ya dura bajo el pantalón, se acercó y le susurró al oído que si quería que le metiera la verga bien dura por el culo en el asiento trasero. Linet no necesitó pensarlo dos veces: se levantó de golpe, se quitó la blusa en medio del bus y dejó que todos vieran sus tetas grandes y duras mientras el joven la empujaba contra la ventana, le bajaba el tanga de un tirón y le metía la polla bien empalmada por el coño mojado sin importarle que los demás pasajeros los vieran. Los viejos babosos no podían creer lo que veían: la rubia gritando como una puta en celo mientras el joven la empotraba contra el cristal, con las tetas rebotando y el culo lleno de verga hasta el fondo, hasta que los dos se corrieron juntos, ella con un orgasmo que le hizo temblar las piernas y él llenándole el coño de leche caliente que se le escurría por los muslos mientras el autobús seguía avanzando como si nada.