Labios rojos de puta chupando polla con lengua
Esta zorra de labios carnosos y rojos como el pecado no podía resistirse a meterse en mi boca esa verga gruesa que le ofrecí, gimiendo como una perra en celo apenas la punta rozó su lengua. Sus ojos brillaban de lujuria mientras se agachaba, dejando que mi polla dura le llenara la garganta, tragando saliva y babeando como una puta hambrienta. Cada vez que la empujaba más adentro, sus labios se estiraban alrededor del tronco, marcando con el labial rojo los surcos de mi verga como si fuera su obra de arte. Sus gemidos ahogados vibraban en mi piel, haciendo que mi polla latiera más fuerte, lista para explotar en su boca caliente. La muy puta se retorcía, mordiendo ligeramente el glande antes de chupar con fuerza, sus manos agarrando mis nalgas para empujarme más adentro. El sonido de su saliva mezclándose con el labial era obsceno, un festín de placer que no quería que terminara. Pero cuando mi corrida le llenó la boca, tragó cada gota como si fuera el mejor manjar, limpiando hasta la última gota con su lengua ávida. La muy cerda se relamía, satisfecha, con los labios aún brillantes y manchados de mi leche, lista para otra ronda de succión viciosa.