La polla enorme destrozó el coño de mi esposa en un trío
La vecina de ojos avellana y culo perfecto no podía resistirse a la verga monstruosa de mi marido, y menos cuando él la empotraba contra la pared mientras yo miraba con el coño chorreando. Ella gemía como una perra en celo cada vez que él le clavaba esa polla hasta el fondo, y yo no podía evitar chuparle los pezones mientras él le rompía el culo. La puta se corrió tres veces seguidas, gritando que nunca había sentido algo tan grande, y cuando mi marido le llenó la boca de leche, ella tragó hasta la última gota como una profesional. Mi coño estaba tan mojado que él tuvo que follarme contra el sofá, y cuando me corrió dentro, sentí que me partía en dos. La vecina se quedó mirándonos con cara de viciosa, sabiendo que volvería por más. Ahora mi marido me usa como su puta personal, y cada vez que me ve, me empotra sin piedad mientras ella nos observa con las piernas abiertas, lista para unirse. La próxima vez, le haremos un trío a tres bandas, y esta vez seré yo quien le meta la lengua en el coño mientras él la llena de leche. No hay nada más excitante que compartir a tu hombre con una puta que sabe cómo gemir.