La canalla Tina me monta cuando mi marido no está
Yo, Tina, la niñera de al lado, llevo semanas imaginando cómo sería sentir esa polla dura del vecino Johnny dentro de mí, y hoy por fin se dio la oportunidad perfecta: su esposa se fue de viaje y él quedó solo en casa. Me acerqué con cualquier excusa, pero en cuanto cerré la puerta, le arranqué el pantalón y me senté encima de su verga sin decir ni una palabra, sintiendo cómo mi coño se ajustaba a cada centímetro de su carne. Johnny no podía creer que yo, la supuesta niñera responsable, estuviera gimiendo como una perra en celo, pero no paré hasta que mis nalgas chocaron contra sus muslos, empalándome hasta que el placer me nubló la mente. Cada vez que escuchaba un ruido afuera, me mordía el labio para ahogar mis gemidos, pero no podía evitar moverme más rápido, más fuerte, sintiendo cómo su polla me llenaba por completo. Johnny me agarraba las tetas con fuerza mientras yo cabalgaba, sus dedos clavándose en mi piel mientras yo me corría una y otra vez, el miedo a que alguien nos descubriera solo hacía que mi coño se mojara más. Al final, cuando Johnny me llenó de leche caliente, me quedé temblando, sabiendo que esto no se quedará así: la próxima vez, seré yo quien lo arrastre a mi cama.