La brasileña provocadora lo dejó bien duro y no aguantó
La brasileña gostosa llevaba semanas moviendo ese culo perfecto cada vez que él pasaba, con un tanga tan ajustado que se le marcaba todo el coño mojado. Un día, ella se inclinó frente a él, dejando ver sus nalgas redondas y apretadas, y le susurró al oído que quería sentir esa polla enorme en su culo virgen. Él no pudo resistirse y la empujó contra la pared, bajándole el tanga de un tirón para empezar a chuparle el ano con fuerza. Ella gemía como una puta en celo mientras él le metía los dedos hasta el fondo, preparando ese culito apretado para la embestida. Cuando por fin la penetró por detrás, ella gritó de placer, sintiendo cómo esa verga gruesa la llenaba por completo. Él la agarró de las caderas y empezó a follarla con fuerza, cada embestida más profunda que la anterior, mientras ella se corría una y otra vez. El ruido de sus cuerpos chocando resonaba en toda la habitación, y cuando él no pudo aguantar más, se corrió dentro de ella con un gruñido animal, dejándola temblando de satisfacción. Al terminar, ella le sonrió con picardía, sabiendo que esto no había sido más que el principio.