Joven exhibicionista se folla su culo con un dildo en el baño
El muchacho se encerraba en el baño cada tarde para masturbarse, pero esta vez decidió llevarlo al siguiente nivel: se desnudó frente al espejo, admirando su cuerpo delgado pero firme, y sacó el dildo que había escondido entre sus cosas. Se lo untó de lubricante hasta que brilló bajo la luz tenue, y con las piernas abiertas sobre el lavabo, empezó a penetrarse con gemidos ahogados. El sonido de su culo chasqueando contra el juguete resonaba en las paredes mientras se mordía los labios para no gritar. Cada vez que lo empujaba hasta el fondo, sentía cómo su ano se ajustaba perfectamente, y el placer lo hacía sudar. Las gotas caían sobre el espejo mientras movía las caderas más rápido, imaginando que alguien lo observaba desde la puerta entreabierta. El dildo entraba y salía con un ritmo frenético, y cuando no pudo aguantar más, se corrió con un gemido largo y profundo, manchando el espejo con su leche caliente. Se quedó quieto un momento, jadeando, antes de limpiarse y guardar el juguete con una sonrisa satisfecha.