Jodie Johnson y Selina Imai: mi venganza con su culo perfecto
La vi mirándome con esos ojos de puta que me volvían loco, pero esta vez no era para mí, sino para ese imbécil que la había dejado. Sabía que estaba mojada de celos, y yo iba a aprovecharlo. La empujé contra la pared, le arranqué el vestido y le mordí los pezones hasta que gimió. Mi polla ya estaba dura como una roca, y cuando le metí los dedos en el coño, sentí lo caliente que estaba. 'Vas a chuparme hasta que me corra en tu boca', le dije, y ella obedeció como la perra que era. Selina se arrodilló y me la chupó con ganas, moviendo su lengua por todo el tronco. Cuando no pudo más, la puse de cuatro patas y le clavé la verga hasta que sus nalgas rebotaban. Cada embestida la hacía gritar, y yo disfrutaba viendo cómo su culo apretado se movía con cada golpe. La agarré del pelo y la obligué a mirarme mientras la embestía más fuerte, hasta que sentí que me iba a correr. 'Traga toda mi leche', le ordené, y ella abrió la boca justo a tiempo. Cuando terminé, la dejé tirada en el suelo, jadeando, mientras imaginaba la cara de ese tipo al enterarse de lo que había perdido.