JessiJek se deja empotrar al aire libre después de pillarlo masturbándose
El sol quemaba la piel mientras el sonido de la respiración agitada de él se mezclaba con el crujido de las hojas bajo sus pies. JessiJek no podía creer lo que acababa de ver: ese desconocido se estaba sacudiendo la polla gruesa contra el tronco de un árbol, con los ojos cerrados y los dientes apretados. La tensión entre ellos había crecido durante días, desde que se cruzaban en el parque y se lanzaban miradas furtivas cargadas de deseo. Ella sabía que él la observaba cuando se inclinaba para estirar, mostrando el culo apretado bajo los leggings ajustados. Ahora, con la polla dura como una roca, él no pudo contenerse cuando ella se acercó y le susurró al oído: “¿Te gusta lo que ves?”. En segundos, lo empujó contra el árbol y se arrodilló para chuparle la verga hasta dejarla brillante de saliva. Él le agarró el pelo con fuerza mientras ella gemía, sintiendo cómo la polla le rozaba la garganta. Sin perder tiempo, JessiJek se subió a horcajadas sobre él, hundiendo el coño mojado hasta que las caderas chocaron. La fricción era brutal, los gemidos de ella se mezclaban con los gruñidos de él, que le apretaba los pechos mientras la embestía con fuerza. Cuando él no aguantó más, la volteó y la penetró por detrás, metiéndole la polla hasta las pelotas mientras ella gritaba de placer. El orgasmo lo recorrió como un rayo, corriéndose dentro de ella en un chorro caliente que la hizo temblar. Al terminar, JessiJek se quedó mirando cómo él se limpiaba la boca con el dorso de la mano, todavía jadeando, con la polla flácida pero satisfecha.