Tsukasa le enseña a Hana cómo tomarle toda la leche
Te agarras la polla dura mientras ella se arrodilla frente a ti, mirándote con esos ojos de furia contenida, esos celos que la consumen porque sabe que fuiste de otra antes. Hana Yoshimura no va a chupar como una cualquiera, no, va a demostrarte por qué su boca es mejor que la de cualquiera, y lo hace con una furia que te quema. La punta de tu verga le roza los labios, pero ella no se detiene, te la mete entera de golpe, tan adentro que sientes el calor de su garganta envolviéndote mientras sus manos te agarran las pelotas con fuerza, como si quisiera arrancártelas. Los gemidos de ella se mezclan con el sonido de tus caderas chocando contra su cara, y sabes que lo hace por rabia, por venganza, porque alguien más la hizo sentir menos, y ahora ella va a demostrar que es dueña de este trozo de carne. Te la chupa con furia, con rabia, y cuando ya no aguanto más, le agarras el pelo y la empotras contra tu polla, sintiendo cómo su boca se llena de tu leche caliente, cómo traga cada gota con una avidez que te enciende. En más de 13 minutos de escena, no hay piedad, solo el sonido de su respiración agitada, de tus gemidos ahogados, de su boca tragando todo lo que le das. Cuando ya no puedes más, le explosiona en la cara, marcándola, dejándole claro que ahora eres tú quien manda, y ella solo puede mirarte con esos ojos llenos de rabia y lujuria. Y entonces...