Follada de esclava: la milf Eva Dicks me suplicó que la rompiera con mi mano
La primera vez que vi a Eva Dicks, supe que era una puta sumisa que necesitaba ser dominada. Sus ojos me lo decían todo mientras se arrodillaba frente a mí, temblando de anticipación. Le ordené que se quitara el vestido y se pusiera de rodillas, y obedeció al instante, con las manos detrás de la espalda como una buena perra. Mi polla ya estaba dura como roca cuando le dije que iba a follarle el coño con mi mano, y sus gemidos de placer confirmaron que estaba lista para ser usada. La puse boca arriba en la cama y le abrí las piernas de par en par, disfrutando de cómo su coño goteaba de excitación. Introduje mis dedos primero, sintiendo cómo su carne se apretaba alrededor de ellos, antes de meterle la mano entera de una estocada, haciendo que gritara de dolor y placer. La follé así durante más de 15 minutos, alternando entre embestidas brutales y caricias suaves para mantenerla al borde del orgasmo. Cuando por fin le permití correrse, su cuerpo se convulsionó y su coño chorreó como una fuente, empapando mis sábanas. Al final, mientras se retorcía de placer, su mente solo podía pensar en una cosa: que nunca volvería a ser la misma después de esto.