Flaca me vio espiando y me castigó como merecía
Flaca siempre ha sido una provocadora, con esa mirada de puta que te quema la piel cuando te clava los ojos. Llevábamos días de tensión insoportable, miradas robadas en la cocina, roces "accidentales" al pasar, sus tetas pequeñas pero firmes rozando mi brazo cuando se inclinaba para servir el café. Hasta que un día, no pude resistir más y me asomé por la puerta del baño cuando ella se duchaba. El vapor empañaba el espejo, pero no lo suficiente para ocultar su culo redondo, su coño depilado brillando bajo el agua. Cuando me descubrió, no gritó, solo sonrió con esa maldita sonrisa de dominatrix y me ordenó que me arrodillara. En más de 10 minutos de escena, me hizo chupar sus dedos mojados, luego su coño, mientras me azotaba con la correa. Cuando ya no pude más, me montó como una amazona, cabalgándome hasta que su leche caliente me llenó por completo. El Pelon, que lo vio todo desde la cama, se quedó con la polla dura y los ojos desorbitados, imaginando cómo sería estar en mi lugar.