Fantasia cumplida: tu esposa se deja follar por un extraño
El olor a perfume barato y sudor te invade mientras la miras desde la puerta, con ese vestido ajustado que apenas cubre su culo respingón. Llevas días viendo cómo Laura Quest, tu esposa, le lanza miradas al repartidor, cómo se muerde el labio cuando él pasa frente a la casa. Hoy, por fin, el tipo entró sin llamar, y ahora está arrodillada frente a él, con la polla enorme del desconocido rozando sus labios pintados. La agarras del pelo para guiarla mientras te la chupa, sintiendo cómo su lengua con piercing recorre el tronco hasta la punta. El extraño la levanta de golpe y la empotra contra la pared, metiéndosela hasta las pelotas en un solo movimiento. Sus gemidos se mezclan con el sonido de la carne chocando, y cuando la gira para doggystyle, ves cómo su coño bien mojado se traga cada centímetro. La montas como una perra en celo, con sus uñas marcándote la espalda mientras te pide más fuerte. En más de 15 minutos de escena, la haces correrse tres veces antes de que el desconocido le llene la boca con su leche espesa, y tú solo puedes mirar, sintiendo cómo la tensión acumulada explota en tu propia polla.