Dos gays se corren en la cara del rubio
El rubio no podía creer su suerte cuando sus amigos gays lo invitaron a una sesión de sexo caliente. Desde el momento en que entraron al cuarto, supo que iba a ser una noche inolvidable. Uno de ellos, con una polla enorme y dura, se acercó y empezó a frotarla contra su cara mientras el otro le agarraba el culo con fuerza. El rubio gemía sin parar, sintiendo cómo sus dedos se clavaban en su piel mientras la saliva chorreaba por su barbilla. La polla del primero se deslizaba por sus labios, dejándolo completamente mojado y excitado. El otro, con un cuerpo delgado pero musculoso, se colocó detrás y comenzó a chuparle el cuello mientras sus manos exploraban cada centímetro de su torso. El rubio no podía resistirse, su polla ya estaba dura como una roca, lista para ser tocada. De repente, uno de ellos lo empujó contra la cama y empezó a follarle la boca con embestidas profundas, haciendo que el rubio jadeara y se retorciera de placer. El otro se masturbaba frenéticamente, mirando cómo su amigo le empotraba la polla hasta el fondo. El rubio sentía cómo el calor lo envolvía, su cuerpo temblando de anticipación. Cuando ambos se corrieron, sus chorros calientes le cubrieron la cara, dejando marcas blancas en su piel. El rubio se limpió con los dedos, saboreando el líquido salado mientras reía entre dientes. Sabía que esta no sería la última vez que se reunieran para algo así.