Dorynha se deja dominar en una mamada de entrenamiento
“Vas a aprender a tragar mi polla como una buena perra”, le susurra Mestre Sadico al oído mientras le agarra el pelo con fuerza. Ella ya lo estaba provocando todo el día, mandándole fotos en ropa interior ajustada, rozándose contra él en la cocina, dejando que sus dedos rozaran su culo redondo sin querer. Pero cuando por fin la acorraló contra la pared, supo que no habría escapatoria. Su boca se abre de golpe al sentir cómo la polla gruesa de él la penetra hasta las pelotas, llenándole la garganta de saliva y gemidos ahogados. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo sus mejillas se hunden con cada embestida, cómo sus ojos se llenan de lágrimas mientras él le ordena tragar más profundo. Imagínate el sonido húmedo de su saliva mezclándose con el de su polla entrando y saliendo, los ruidos obscenos que hace al chupar con desesperación, como si cada lamida fuera la última. Sus tetas grandes rebotan con cada movimiento, sus pezones duros rozando contra el torso de él, que no pierde tiempo en agarrarle el culo para empujarla más contra su verga. “Así, puta, así, hasta que te atragantes”, gruñe él, y ella obedece, tragando hasta que sus labios chocan contra la base de su polla. Cuando por fin la deja correrse, su cara está marcada por la saliva y el maquillaje corrido, y en el suelo queda el plug anal que él le había puesto antes, ahora tirado entre sus piernas abiertas.