Destiny cruz se traga la leche del hombre casado en 15 minutos
Destiny no podía dejar de mirar al marido de Ashley desde que lo vio pasar en calzoncillos, esa polla gruesa y venosa que se marcaba bajo el algodón. Cada vez que el tipo entraba a la cocina, yo movía las caderas en el sofá, apretando las tetas contra el respaldo, gimiendo fuerte cuando el vibrador me llegaba al punto G. Sabía que Ashley estaba arriba, pero también el marido de ella podía bajar en cualquier momento. Escuché el trono crujir en el piso de arriba y me mordí los labios, metiendo la mano entre mis piernas para ahogar los jadeos. El tipo me empujó contra la mesa, separándome las nalgas con los dedos mientras su lengua buscaba mi clítoris. Sentí su saliva llenarme el coño, y cuando me volteó para empotrarme, el sonido de sus pelotas chocando contra mi culo me hizo soltar un gemido que casi nos delata. La puerta del dormitorio de Ashley estaba cerrada, pero si él bajaba, nos pillarían con su esposa a metros de distancia. El hombre me llenó entera, empujando hasta que los muslos me temblaban, y yo le clavé las uñas en la espalda para que no se saliera. Cada embestida me acercaba a correrme, pero me aguanté, escuchando a ver si alguien bajaba las escaleras. Cuando Ashley apareció en la puerta, él no se detuvo, solo me tapó la boca con una mano mientras su polla me martillaba sin piedad. La leche me salió disparada, caliente y espesa, y yo me la tragué entera, sintiendo cómo me resbalaba por la garganta. La próxima vez, le voy a enseñar a Ashley cómo se chupa una polla de verdad antes de que su marido me empotre de nuevo.