Baby Doll y sus pies de diosa te van a volver loco
—Dime que no piensas en mis pies desde que me los pinté de rojo— susurra Alex Goes mientras se inclina para pasar la lengua por los dedos de Baby Doll. La tensión entre ellos era insoportable desde hacía días, miradas robadas en la cocina, roces «accidentales» al pasar, hasta que ya no aguantaron más. Imagínate que estás ahí, viendo cómo ella se arrodilla frente a él, sus labios rojos rodeando esa polla dura como si fuera un caramelo, mientras sus pies descalzos se mueven en círculos, tentadores. Alex no puede resistirse y la empuja contra la pared, levantando una de sus piernas para chupar sus dedos uno por uno, mordisqueando los dedos de los pies con un gemido que vibra en toda la habitación. Baby Doll se retuerce, su coño ya empapado, y cuando él la gira y la pone a cuatro patas, sus pies descalzos se hunden en la alfombra mientras él la embiste desde atrás, sus caderas chocando contra ese culo perfecto. El sonido de la carne golpeando carne llena el aire, y cuando ella grita que se va a correr, él no se detiene, sigue follándola hasta que su coño explota en un chorro caliente que moja todo. Al final, solo queda el olor a sexo y el brillo de su pintalabios en el suelo, mezclado con el sudor de sus cuerpos.