Kate Quinn y Rocco Siffredi en un footjob que los dejará sin aliento
—No me importa si alguien entra, sigue chupándome los dedos— susurra ella mientras arquea la espalda, los pies descalzos brillando con saliva. Rocco Siffredi gruñe y hunde la cara entre sus tobillos, mordisqueando los dedos de uñas rojas antes de empujar su polla entre los arcos de sus pies. Ella gime bajito, las caderas temblando al sentir cómo él se frota contra sus plantas, los dedos curvados para apretar más fuerte. El sonido de la puerta del pasillo los hace congelar, pero solo por un segundo: él acelera, los muslos de ella se tensan alrededor de su cuello mientras lo cabalga con los pies. —Córrete ya, no aguanto más— jadea ella, y él obedece, disparando chorros gruesos sobre sus empeines. El semen resbala entre sus dedos, pegajoso y caliente, mientras escuchan pasos acercarse. —Ahora lámelo— ordena él, y ella no discute, pasando la lengua por su propia piel antes de que la puerta se abra de golpe.