Vlad meó afuera y luego folló como un animal salvaje
Vlad siempre fue un pervertido, pero hoy se superó. Imagínate que está en el bosque, con el culo al aire, meando como un perro callejero, cuando de repente siente una mano en su hombro. Es Hungry For Big Cocks, el vecino que siempre lo ha mirado con deseo. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Vlad ni siquiera se seca la polla antes de que el otro lo empotre contra un árbol, metiéndole la verga hasta las pelotas mientras le tapa la boca para que no griten. El miedo a que alguien los descubra los hace moverse más rápido, más fuerte, con los cuerpos sudando y los gemidos ahogados. Vlad siente cómo cada embestida lo llena por completo, cómo el otro le agarra las caderas para clavarse más hondo, más rápido, mientras escuchan el crujido de las ramas bajo sus pies. El riesgo de que alguien pase por ahí los excita aún más, y cuando Hungry For Big Cocks le muerde el cuello para callarlo, Vlad sabe que no va a aguantar. Cierra los ojos y se deja llevar, sintiendo cómo el placer lo invade mientras el otro se corre dentro de él, caliente y abundante. Y en ese momento, lo único que piensa es que nunca había sentido tanto peligro y tanto placer juntos.