Sandra y Vanesa devoran leche de verga hasta ahogarse
Sandra llegó con esa mirada de puta viciosa que ya conocía bien después de verla chuparle el glande a Nicky por la puerta del baño mientras Vanesa se retorcía el culo lleno de tatuajes contra la pared del pasillo. La primera gota de leche le resbaló por la lengua a Sandra antes de que siquiera le bajara los pantalones a Nonax, que ya se agarraba la verga gruesa como si fuera a partirla en dos mientras gemía al sentir los labios carnosos de Vanesa cerrarse alrededor de su tronco. No hubo preliminares de mierda, solo el sonido húmedo de succiones profundas y los gruñidos de Nonax cada vez que la polla le rozaba la campanilla, mientras Sandra se agachaba para lamerle los huevos peludos antes de abrir bien la boca y tragarse chorro tras chorro de leche espesa que le quemaba la garganta. Vanesa, con las tetas colgando como melones maduros, se limpiaba los restos de leche de los pechos caídos mientras Sandra escupía un hilo de semen por la comisura de los labios, jadeando antes de volver a hundirse entre sus piernas para lamerle el coño depravado que ya goteaba sin parar. Nonax, sudando como un cerdo, le empotraba la verga hasta el fondo de la garganta a Sandra mientras ella se ahogaba con cada embestida, los ojos vidriosos por el semen que le resbalaba por las tetas y le chorreaba por los pezones duros como piedras. Vanesa, más cachonda que nunca, se agachó para chuparle los huevos a Nonax mientras Sandra le metía dos dedos en el culo para hacerla gritar de placer, el sonido de sus gemidos mezclándose con los bufidos de Nonax al correrse por tercera vez en menos de cinco minutos. La leche le salpicaba la cara, los pechos, el culo, mientras las dos putas se peleaban por lamerle el glande hinchado y ella, exhausta, solo atinaba a susurrar 'más, más' con la boca llena de verga y semen. Al final, Sandra se tiró boca arriba con las piernas abiertas, dejando que Nonax le escupiera un último chorro de leche caliente directamente en la cara mientras Vanesa se masturbaba con los dedos empapados de leche y sudor, los tres jadeando como animales en celo después de tanto follón sucio.