Mizuame me dejó sin palabras con su creampie inesperada
Mizuame entró al cuarto con esa mirada traviesa que ya conozco, pero hoy traía algo distinto: un brillo en los ojos que prometía juego sucio. Me senté en la cama, y ella, sin decir nada, se subió a horcajadas sobre mi cara, frotando su coño mojado contra mis labios mientras yo la devoraba entera. Pero fue cuando me empotró su chocha en la polla, cabalgando con fuerza, que descubrí que no usaba condón. '¿Sin protección, perra?', le pregunté, pero ella solo sonrió y se apretó más contra mí. Cada estocada la sentía en las pelotas, su carne caliente envolviéndome hasta que mis caderas chocaron contra su culo. Mizuame gemía como una loca, sus tetas rebotando, y cuando me corrí dentro, ella gritó como si le hubiera dado corriente. Al final, su jugo mezclado con mi leche resbalaba por sus muslos, y ella me miró con esa sonrisa pícara. 'La próxima vez', me susurró al oído, 'quiero que me empotres contra la pared.'