Lola Morango monta una polla como taxi falso
El motor del taxi vibra más de lo normal, pero ella no lo nota, porque su boca ya está llena de verga gruesa. Alexander TdA la atrae con un gemido ahogado, y ella no puede creer lo que siente al palparlo: está más duro de lo que imaginaba, caliente como una barra de hierro. Cuando la besa, su lengua siente el sabor salado de su excitación, y de golpe Lola descubre que él no es un cliente cualquiera: quiere follar como un animal, sin pausas, sin contemplaciones. Ella se sube a horcajadas, sintiendo cómo la polla de Alexander le abre el coño de una estocada, hasta que sus caderas chocan con un sonido húmedo. El taxi se mueve con cada embestida, y Lola grita cuando él le muerde los pezones, tirando de ellos con los dientes mientras le agarran las nalgas con fuerza. Ella no esperaba que él tuviera tanto control, pero ahora no puede pensar, solo siente cómo cada empujón la acerca al orgasmo. Cuando Alexander la gira de golpe, ella nota su aliento caliente en la nuca y sabe que la va a coger de perro, sin piedad. El chofer del taxi falso gruñe como un lobo, y ella siente cómo su polla entra y sale de su coño mojado, rápido, brutal, hasta que los vidrios se empañan de condensa. Pero lo que más la sorprende es que él no se corre rápido: la hace gemir más de diez minutos, hasta que ella ya no aguanta y se frota el clítoris con los dedos, explotando en un orgasmo que la deja temblando. Alexander TdA respira agitado, pero no se detiene, la sigue follando como si fuera su única misión en la vida. Ella no puede creer que un tipo así exista, y menos que esté follando con ella sin parar. Cuando finalmente se vacía dentro de ella, con un gruñido gutural, Lola siente su polla palpitar dentro de su coño, llenándola de placer caliente. El motor del taxi sigue vibrando, pero ahora es ella la que está exhausta, no el chofer.