Llamasr se mete en problemas follando en la oficina con riesgo de pillarlo
La puerta del baño de la oficina estaba entreabierta, con el sonido de la lluvia golpeando los cristales y los murmullos de los compañeros trabajando a pocos metros. Yo ya tenía la polla dura desde que vi a Llamasr caminar con ese vestido ajustado que apenas le tapaba el culo. Le susurré que se metiera conmigo, y sin pensarlo dos veces, cerró la puerta con seguro, pero dejando una rendija por si alguien pasaba. Su coño ya estaba mojado cuando le levanté la falda y le bajé las bragas, metiendo dos dedos de golpe para sentir cómo se apretaba alrededor. Le tapé la boca con una mano mientras la empotraba contra la pared, sintiendo cómo sus gemidos se ahogaban contra mi palma. Cada embestida la hacía chocar contra el lavabo, y el ruido del metal me ponía más caliente, imaginando que en cualquier momento alguien podía girar el picaporte. Le mordí el cuello para callarla cuando empezó a gemir más fuerte, y sentí cómo su coño se contraía alrededor de mi verga, lista para correrse. Le di la vuelta y la incliné sobre el lavabo, entrando hasta que sus caderas chocaron contra el mueble, escuchando el sonido de su respiración acelerada. Cuando me corrí, le llené el coño de leche y sentí cómo se le escapaba entre las piernas. Al salir, Llamasr se ajustó el vestido con las manos temblorosas, mirando hacia la puerta con los ojos muy abiertos, como si recién se diera cuenta del peligro que habíamos corrido.